Cada moto usada que publicamos pasa por una revisión de frenos, cadena, embrague y sistema eléctrico antes de salir al catálogo. Aquí explicamos qué revisamos, por qué lo hacemos y qué documentos debe tener la unidad para que la transferencia en la DGII no se convierta en un dolor de cabeza.
No trabajamos con nombres de adorno. Cada moto que publicamos pasa por manos de gente que conoce el parque dominicano, y los repuestos que ofrecemos salen de canales que podemos rastrear hasta el fabricante. Estas son algunas de las relaciones que sostienen el catálogo.
Desde hace años nos surten de kits de arrastre, zapatas y empaques de motor con factura y número de lote. Cuando un cliente pregunta de dónde sale una pieza, podemos mostrarle el origen sin rodeos.
Para los motores que llegan con cilindros rayados o válvulas desgastadas, trabajamos con un taller que rectifica y prueba cada pieza antes de devolverla. No improvisamos con selladores ni parches temporales.
Las cajas térmicas, parrillas traseras y soportes para celular que instalamos vienen de un suplidor local que conoce las rutas de Santo Domingo. Sabemos cuál aguanta el uso diario y cuál no vale la pena.
Cuando alguien compra una moto y necesita llevarla a su casa o al campo, coordinamos con un servicio de grúa que trata los vehículos con cuidado. La moto llega completa, sin golpes ni piezas sueltas.
Las transferencias y el pago de impuestos se hacen con un gestor que conoce los pasos y los plazos. Nos avisa si falta algún papel antes de que el cliente pierda tiempo en una fila.
Para las motos que necesitan retoques de carrocería o cambio de color, tenemos un pintor que trabaja con catalizador y deja los plásticos como nuevos. No tapamos daños, los corregimos.
Si tienes un taller o negocio relacionado y quieres trabajar con nosotros, escríbenos por WhatsApp o visita el local en Los Jobos, Baní. Siempre estamos abiertos a sumar gente seria.
Por qué una moto revisada aquí llega con menos sorpresas